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Hacer pequeños cambios en tus hábitos diarios puede ser una forma eficaz de manejar el consumo de energía. Cosas tan simples como apagar las luces al salir de una habitación, lavar la ropa con agua fría y desenchufar equipo electrónico cuando no esté en uso pueden contribuir a un hogar más eficiente y ayudar a reducir tu factura de electricidad con el tiempo.